La fresa es la fruta favorita de muchas personas, pero sentir ese delicioso sabor en un Helado es de otro mundo.
Acompáñanos a preparar esta receta muy sencilla y express.
Ingredientes
Para 750 g de helado
500 g de fresas frescas
250 g de yogur griego azucarado
Procedimiento
Lo primero que tenemos que hacer es limpiar bien las fresas eliminando los rabillos y lavándolas bien bajo el grifo. Una vez limpias las ponemos en un bol o en un recipiente hermético y las llevamos al congelador para que se congelen por completo. Son necesarias varias horas.
Lo mejor es tener siempre a mano fresas congeladas en verano para improvisar el helado cuando te apetezca.
Ponemos los dos ingredientes, fresas y yogur, en un bol hondo o en el vaso de una batidora. Trituramos al gusto, según te guste una textura más o menos gruesa. Lo ideal es que queden algunos trocitos enteros de fruta para que quede más natural. No te pases al batir, porque se puede quedar demasiado líquido y perder el punto helado. En cuanto veas que está granizado y cremoso, ya puedes parar.
Si al probarlo ves que le falta algo de dulzor, puedes añadir cualquier edulcorante líquido. Si pones azúcar, que sea azúcar glas, para que quede bien integrada. También le puedes dar dulzor con una cucharada de leche condensada.
Ya puedes ponerlo en un bol, fuente o tarrina y listo para servir. Tienes que tener en cuenta que el helado hay que servirlo al momento. Si se conserva en el congelador se endurece mucho. Para conservar el que te sobre, puedes hacerlo en una tarrina tapada en el congelador, pero tendrás que sacar un rato antes de consumirlo para que recupere la cremosidad.
De todas formas el punto perfecto de este helado, es cuando está recién hecho.